La semana pasada fue el Día de Todos los Santos. Hasta ahora había ido todos los años al cementerio, pero este, lógicamente, no pudo ser. Así que, para compensarlo de alguna manera, el sábado me fui cámara en mano al que hay cerca de mi residencia, que lo veo todos los días desde la ventana de la habitación ¡y ya le tenía ganas! Llegué en un pispás, dando un paseo, con interrogatorio policial incluido (¿¿qué hará un guiri por estos rincones perdidos del Japón??).