Acabamos de empezar el tercer trimestre en la universidad, que durará hasta marzo. Tengo que destacar que entre trimestre y trimestre no nos han dado nada más que cuatro miserables días de vacaciones, que se me han pasado volando. Así que toda esta semana ando buscando asignaturas a las que apuntarme. Estoy intentando meterme a las clases que son troncales para los japoneses, aunque sean un poco dificilillas. Lo más divertido es entrar en un aula por primera vez y observar cómo te miran, preguntándose para sus adentros “¿adónde irá el guiri este?”.
Aparte del revuelo que es ir probando mil clases de lo más variopinto, este domingo me voy a una feria de trabajo para extranjeros, a ver si encuentro a alguien que quiera contratar mis fastuosos servicios. Tengo que prepararme el currículo, entrevistas, etc. Para que se vea que lo doy todo por Japón, pongo aquí unas fotos de hace ya mes y pico y que quería colgar hace tiempo.
En este episodio de “Descubriendo Ibaraki” me fui a las faldas del monte Tsukuba a la cosecha del arroz (inekari), hecha de la forma tradicional, mano a mano con los bonachones agricultores de la zona. La plantación pertenece a la destilería Huchū Homare, que elabora el delicioso sake Wataribune (渡船) en la ciudad de Ishioka, antigua capital de la prefectura. Fue bastante duro pero muy entretenido: nunca había recogido arroz, ¡y mucho menos en un ambiente tan peculiar! Será uno de esos rincones de Japón donde –como decía mi maestra Noriko– todavía se respira el aire de Asia.

Una de las 80 hormiguitas cosechadoras presentes. © Katsura Hirofumi

Se corta el arroz de raíz con una hoz y se lleva hasta una especie de caballete. © Katsura Hirofumi

Se ata el manojo con un poco de paja. © Katsura Hirofumi

Y se cuelga, con el grano hacia abajo, para que se seque con el sol. © Katsura Hirofumi
Cuando ya hubimos acabado con barro hasta las orejas, celebramos una comilona con productos de la zona, pescado, bambú, verduras muy extrañas y, por supuesto, sake para dar y tomar. ¡Y qué bien entra!, sobre todo después de la sudada del arrozal.
Más fotos en el blog de Huchū Homare.
porqué nos abandonas???
Jajaja, ¡Dani! Lo de los cuatro miserables días.. ejem ejem.. ya sé que en salamanca se trata muy bien a los estudiantes.. pero por santander algunos no tenemos más que un fin de semana entre cuatrimestre y cuatrimestre! jajaja.
¡Oye! Está chulísimo lo de coger el arroz. las fotos y todo ¿eh? ¡Eso es vivir la vida y lo demás tonterías…! Me alegro mucho
Bueno, ¿besos pejinos!jajaja (ay, me acabo de acordar de algo que me contaron sobre el lado oscuro de los japoneses… jajaj, bueno, ya te lo contaré por messenger !que aquí “no procede”! jajaja)
Es curioso el trabajo a la japonesa, hay mas cosechadores que cosecha ¿ es para la foto ? o trabajan siempre así,no habia visto nunca el arroz en el (prao) una vez desde Barcelona nos fuimos al Delta ,pero no era el tiempo, así que nos dimos un paseo por aquellas lindes llenas de agua y pajaros, y para casa,no hemos vuelto.
FELIZ NAVIDAD
Estaria muy bien que contaras las andanzas de estas fiestas,como el año pasado
besucos y que lo pases muy bien.